La autopsia del cadáver de Dupuytren (II)

“El pericardio no contenía más que algunas gotas de serosidad.

El corazón fuerte, sensiblemente hipertrofiado, pero bien conformado y proporcionado, estaba rodeado de bastante cantidad de grasa; su tejido era blando, flojo, un poco oscuro, y parecía haber experimentado un principio de descomposición pútrida.

La cavidad del ventrículo izquierdo podía contener un huevo güero de gallina; el espesor de sus paredes era de 10 líneas y media en su base y de 7 en su parte media. Las columnas carnosas estaban firmes y formaban relieves muy pronunciados en el interior de la cavidad ventricular.

La cavidad del ventrículo derecho era un poco mayor que la del izquierdo; las paredes de este ventrículo tenían 3 líneas y media de espesor. La membrana interna del corazón era el asiento de una rubicundez uniforme, más marcada en las cavidades derechas que en las izquierdas, asemejándose a la que resultaría de una embibición sanguínea.

Las válvulas derecha e izquierda se encontraron flexibles, movibles y bien conformadas; los orificios estaban completamente libres.

La rubicundez de las cavidades izquierda del corazón continuaba por la aorta y las arterias que nacen de ésta, tendía un poco al color amarillo al principio de la aorta, al paso que era más pronunciada y tiraba al color del fuego de la aorta descendente y en las arterias ilíacas. La rubicundez era menos pronunciada en las arterias de las extremidades superiores que en las de las inferiores. La superficie interna de la aorta y de las grandes arterias que nacen de ella estaba un poco rugosa y sembrada de puntos o placas amarillentas, fibrosas o fibro-cartilaginosas, pero no huesosas o calcáreas. Las paredes de las arterias estaban engrosadas o hipertrofiadas como el corazón.

La membrana interna de la vena cava inferior de su color rojo muy subido.

Las grandes venas y arterias contenían una sangre líquida, ténue; había algunos coágulos amarillentos y blandos en la aorta.

Cavidad abdominal; órganos digestivos y sus anejos.- La cavidad del peritoneo no contenía una notable cantidad de serosidad. Los órganos digestivos formaban una masa considerable y se encontraban distendidos por una gran cantidad de gas; el estómago era grande, dilatado, existiendo ya en él un principio de putrefacción. La membrana interna tenía un color rojo uniforme, sobre todo en la porción esplénica; estaba blanducha y se desgarraba con facilidad, en su superficie aparecían diversas desigualdades, probablemente no eran más que los folículos desarrollados. Además de la rubicundez uniforme, se indicaba en ciertos puntos una rubicundez inyección arborescente o punteada. En el duodeno se veían un gran número de folículos bastante elevados, como hipertrofiados; se encontraba en él un pauteado bien manifiesto al mismo tiempo que la rubicundez uniforme indicada hablando del estómago. La rubicundez por inimbibición e inyección continuaban en el intestino delgado, cuya cavidad contenía bastante cantidad de bilis…” (continuará).

adorno

 

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