Frederick Gowland Hopkins (1861-1947)

Tal día como hoy, de 1861, nacía en Eastbourne, Sussex, Frederick Gowland Hopkins. Su padre, que era librero y un gran aficionado por la ciencia, murió cuando Frederick era muy niño. Permaneció con su madre en su ciudad natal hasta que ésta se trasladó a Enfield. Frederick siguió los cursos en la Escuela de Londres, donde destacó como el mejor estudiante en química.

A los diecisiete años comenzó a trabajar en una oficina de seguros, pero pronto se sintió atraído por la ciencia. Tomó un empleo de analista en un laboratorio comercial. Siguió un curso de química en la Royal School of Mines y también estuvo en el University College, donde hizo un examen de Associateship del Instituto de química. Lo hizo tan bien que Thomas Stevenson –experto toxicólogo- lo contrató para su laboratorio forense del Guy’s Hospital. Tenía entonces veintidós años, y llegó a intervenir como experto en la resolución de conocidos casos judiciales.

Obtuvo el grado BSc en 1890. Tras heredar una pequeña suma de dinero decidió obtener el grado de medicina en ese mismo Hospital con la finalidad de dedicarse a la enseñanza y a la investigación. Lo obtuvo en 1894. Continuó después en el Guy’s Hospital haciendo fisiología y toxicología. Durante dos años estuvo encargado del departamento químico de la Clinical Research Association. Junto con H.W. Brook publicó en 1896 un estudio sobre los derivados halógenos de las proteínas, y en 1898, trabajó con S.N. Pinkus en la cristalización de la albúmina de la sangre. En 1898, mientras asistía a una reunión de la Sociedad de Fisiología de Cambridge, fue invitado por Michael Foster a que se trasladara a Cambridge para investigar los aspectos químicos de la fisiología.

Estuvo también como fellow en el Emmanuel College (Cambridge). En 1902 fue lector de bioquímica y en 1910 llegó a ser fellow del Trinity College. Entre 1914 y 1943 fue el primer profesor de bioquímica de la Universidad de Cambridge. Al principio estuvo en un pequeño laboratorio en el departamento de fisiología, pero en 1925 se trasladó al Sir William Dunn Institute de Bioquímica, recien construido.

La labor desarrollada por Hopkins supuso la instauración definitiva de la investigación bioquímica en Inglaterra. Estudió el ácido úrico y elaboró un método para su diagnóstico cuantitativo (1892-93). Ideó técnicas que le permitieron descubrir el triptófano (1901) con Cole y también el glutation (1921). Trabajó extensamente en el metabolismo proteico.

En 1929 compartió el Premio Nobel con Christiaan Eijman (1858-1930) por sus aportaciones al conocimiento de las vitaminas, cuyo examen químico inició en 1906, fecha en la que publicó el trabajo titulado “The analyst and the medical man”, que se publicó en la revista Analyst. Las conclusiones más importantes de su investigación las expuso en “Feeding experiments illustrating the importante of accessory factors in normal dietaries”, que se publicó en el Journal of Physiology en 1912. Lo que él denominaba “Accessory factors” fue llamado dos años después por Casimir Funk “vitaminas”.

Hopkins pretendió llamar la atención en un nuevo campo que llamó “bioquímica dinámica”. Ésta era para él la ciencia fundamental de la vida, que aunaba la bioquímica con la biología. No consistía únicamente en aplicar técnicas químicas a “objetos” biológicos, sino que debía implicar la síntesis de las dos para estudiar los seres vivos.

En 1918 recibió la Royal Medal de la Royal Society de Londres, y la Copley Medal en 1926. Entre 1930 y 1935 presidió la Royal Society.

Murió el 16 de mayo de 1947 en Cambridge a la edad de 86 años.

Sir Frederick G. Hopkins

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