Friedrich Wöhler (1800-1882). La síntesis de la urea

Tal día como hoy, de 1800, nacía en Eschhersheim, cerca de Frankfort, Friedrich Wöhler. Estudió medicina en las Universidades de Marburgo y de Heilderberg, y química en la Universidad de Estocolmo, donde fue ayudante de Jöns Jacob Berzelius (1779-1848), uno de los creadores de la química moderna y con quien trabó una gran amistad.

Fue profesor en las Universidades de Berlín, Kassel y Gotinga. Fue uno de los que obtuvo alumnio metálico por procedimientos químicos. En 1828 aisló el berilio y el eritronio. Ese mismo año logró sintetizar la urea, un compuesto orgánico. Este hallazgo fue de gran importancia, ya que hasta entonces se creía que los productos orgánicos sólo se producían en el interior de seres vivos. Es tan significativo que en los libros de texto los estudiantes acceden al conocimiento de la química orgánica partiendo del mismo. Fue realizado mientras Wöhler se encontraba en la Escuela Politécnica de Berlín. A partir de aquí se desencadenó gran número de trabajos destinados a conocer cuál era la composición de los tejidos animales y, por otra parte, a obtener sustancias orgánicas por procedimientos químicos. Algunos historiadores, en cambio, creen que el impacto no fue tal. Wöhler publicó su hallazgo en los Annalen der Physik und Chemie, de Leipzig, en 1828 (segunda serie, vol. 12, pp. 253-256) y apenas se encuentran referencias al mismo en la literatura científica de la época.

Wöhler señala en otro trabajo:

En una breve comunicación anterior, impresa en el volumen III de estos Anales, afirmaba que por la acción del cianógeno sobre el amoníaco líquido se forman, entre otros varios productos, ácido oxálico y una sustancia blanca cristalizable que no es cianato amónico, pero que se obtiene siempre al intentar producirlo combinando ácido ciánico y amoníco, como, por ejemplo, por la llamada doble descomposición. El hecho de que en la unión de estas sustancias pareciera cambiar su naturaleza, dando lugar a un nuevo cuerpo, centró mi atención sobre el problema; la investigación dio el inesperado resultado de que se produce urea por la combinación de ácido ciánico y amoníaco, lo que constituye un hecho notable en cuanto proporciona un ejemplo de producción artificial de una sustancia orgánica - de las llamadas animales - a partir de materiales inorgánicos.
He afirmado con anterioridad que la sustancia blanca cristalina arriba mencionada se obtiene mejor echando cianato de plata con cloruro amónico, o cianato de plomo con amoníaco líquido. De esta última forma preparé por mí mismo la nada despreciable cantidad empleada en esta investigación. Precipitó en cristales incoloros y transparentes, por lo general de más de una pulgada de longitud…
… No voy a describir el comportamiento de esta urea artrificial más en detalle, porque coincide perfectamente con el de la urea de la orina, tal como se encuentra en los escritos de Proust, Prout y otros. Mencioné únicamente el hecho, no especificado por ellos, de que ambas, la urea artificial y la natural, al destilarlas, dan lugar primero a una gran cantidad de carbonato amónico, y bastante más tarde a ácido ciánico de sabor picante similar al del ácido acético, exactamente como sucede en la destilación del cianato mercúrico o del ácido úrico, y en especial en la de la sal mercúrica del ácido úrico. En la destilación de la urea aparece también otra sustancia blanca aparentemente distinta, en cuyo ensayo me ocupo en la actualidad…

[La traducción procede de: Laín Entralgo, P.; López Piñero, J.M. (1963), Panorama Histórico de la Ciencia moderna. Madrid, Guadarrama, pp.593-595

Wöhler colaboró con Justus Liebig, uno de los personajes clave del desrrollo de la química orgánica, y uno de los temas fue el estudio del ácido úrico. Era muy difícil obtenerlo; Wöhler sospechaba su relación con la urea y con la alantoína. Obtuvo un premio por un trabajo sobre la conversión en el cuerpo de productos químicos ingeridos por boca y excretados por la orina. Utilizaron este proceder y en el estudio describieron catorce nuevos compuestos con su preparación y su análisis, aunque tuvieron poco éxito con un radical llamado “uril”. Sin embargo, se inauguraba un nuevo espíritu con el interés en el estudio de las sustancias orgánicas. Más tarde Libeig regresó a sus estudios de agricultura y química fisiológica y Wöhler regresó a la química inorgánica. No obstante, llegó a estudiar la quinona y la hidroquinona y a establecer una relación entre ellas.

Murió en Gotinga el 23 de septiembre de1882, donde fue profesor de Medicina, química y farmacia en su Universidad.

F. Wöhler

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