Hace cinco años que murió Christian Barnard (1922-2001)
Tal día como hoy, pero de hace cinco años (2001), moría en Chipre el mundialmente conocido “Dr. Barnard” de un ataque de asma según unos, o de un ataque cardíaco, según otros, mientras estaba de vacaciones en un balneario.
Nació el 8 de noviembre de 1822 en Beaufort West. Sus padres, H. Adams Barnard y su madre Maria Elisabeth de Swart, eran misioneros. Estudió en la Universidad de Ciudad del Cabo. Se especializó en cirugía en el hospital Groote Schuur. Gracias a una beca decidió trasladarse a los Estados Unidos para especializarse en cirugía cardiovascular en la Universidad de Minnesota, con Richard Varco y C. Walton Lillehei.
Regresó a Ciudad del Cabo donde llegó a crear una de las unidades de cirugía cardíaca mejores del mundo, que competía con las americanas. Logró éxitos en la corrección de malformaciones congénitas y en la cirugía valvular. Durante varios años Barnard experimentó el transplante de corazón en animales utilizando la técnica clásica ideada por Lowe y Shumway en la Universidad de Stanford. También llegó a realizar el primer transplante de riñón en Sudáfrica en 1959, después de que se realizara el primero en 1854.
El 3 de diciembre de 1967 llevó a cabo el primer transplante de corazón al paciente Louis Washkansky, que padecía diabetes y miocardiopatía, en el Hospital Groote Schuur, de Cape Town, en Sudáfrica. La donante fue Denise Darvall, que falleció por accidente de tráfico. El transplantado sobrevivió a la intervención, pero murió dieciocho días después a consecuencia de una neumonía inducida por el tratamiento inmunodepresor. De alguna manera Barnard se lanzó a ciegas a un procedimiento que entonces estaba muy cuestionado. El segundo transplante lo llevó a cabo casi de inmediato en 1968; en esta ocasión el paciente duró 594 días tras desarrollar la hasta entonces desconocida complicación de arteriosclerosis acelerada del injerto, a consecuencia del rechazo. Barnard, apoyado por su equipo prosiguió en su empeño y los transplantados quinto y sexto sobrevivieron 13 años y 24 años respectivamente.
Entre 1975 y 1984 se realizaron en Cape Town 49 transplantes heterotópicos, con supervivencias de 1 a 5 años en el 50% y 20% de los casos respectivamente. En esta técnica no había reemplazo del corazón sino que el corazón donado se anastomosaba en paralelo con el del paciente. Así se reportó algún caso en el que el corazón enfermo suplió con éxito al transplantado en episodios de rechazo.
Barnard obtuvo gran notoriedad mundial con su primer transplante. Fue portada en todos los medios de comunicación de la época. Ofrecía entonces una imagen que no era habitual entre los científicos: procedía de una familia humilde, era un cirujano joven y bien parecido, triunfador, asistía a fiestas, mantenía relaciones con grandes actrices de la pantalla como Gina Lollobrigida o Sophia Loren, viajaba por todo el mundo tanto por placer como por trabajo, y escribía novelas. La prensa no lo abandonaría jamás; cualquier cosa que hiciese se convertía en noticia. Se caso tres veces. Tuvo, no obstante varios problemas, como cuando se manifestó en contra del apartheid y cuando admitió que practicaba la eutanasia en pacientes terminales, incluida su madre.
Sin embargo, a pesar del éxito, Barnard siguió investigando y trabajando. Ideó nuevas técnicas, diseñó válvulas artificiales, utilizó corazones de mono para mantener vivos a los pacientes en espera de transplante, etc. Aparte de las novelas también produjo buen número de textos científicos.
En 1983 se retiró del escenario quirúrgico debido a una artritis, a la pérdida de interés y a tener pendiente la publicación de muchos trabajos. Los últimos años de su vida transcurrieron en un centro de Oklahoma, Estados Unidos, estudiando el proceso de envejecimiento. Llegó a lanzar una crema antienvejecimiento (Glycel) que fue retirada del mercado por su ineficacia.





