David Marine (1888-1978) y la administración preventiva de yodo

Tal día como hoy (20 de septiembre), pero de 1888, nació David Marine. Se crió en una granja de Maryland. A los veinte años ingresó en la Johns Hopkins University para estudiar zoología. Transcurrido un año cambió a medicina. Se graduó en 1905. Hizo la residencia en el Lakeside Hospital, ligado a la Western Reserve University, de Cleveland, Ohio. Según se dice, cuando iba al hospital, se cruzaba con perros que tenían bocio, lo que le llevó a investigar el porqué. De hecho parece que se sorprendió de la frecuencia con la que el bocio se presentaba en aquella zona. Observó que los granjeros administraban sal yodada a sus rebaños para combatirlo. Él hizo lo propio con sus perros y observó que se producían cambios satisfactorios. Pensó que el yodo formaba parte del metabolismo y que su déficit podía provenir de una falta del mismo en la dieta o de su defectuosa absorción.

Junto con un colega farmacólogo trató de confirmar la afirmación de Bauman de que había menos yodo en la glándula tiroides de los afectados que en la de los sanos. También revisaron los trabajos de Halsted, quien señaló que cuando se extirpaba la tiroides, se producía una hipertrofia compensatoria. Marine fue más lejos y afirmó que el bocio endémico era también una reacción de tipo compensatorio. De todas formas pensaba que era necesario trabajar más a fondo para comprender bien el problema y para comprobar que no todos los bocios se debían a la misma causa.

En varias ocasiones fue requerido por algunas granjas y laboratorios en los que los animales habían enfermado de bocio, para proporcionara alguna solución. En casi todos los casos había déficits en la alimentación y se solucionaron con la ingesta de compuestos de yodo. Estos hechos estimularon la investigación del tema en varios países.

La deficiencia de yodo y la frecuencia del bocio en el área de Cleveland, podían muy bien estar relacionados. Cleveland, al estar situada muy hacia el interior, podía carecer de yodo, que era tan abundante en las regiones cercanas al océano. Después de ensayar con animales y peces era el momento de probar en humanos. Los enfermos mejoraban, pero planificó un estudio a gran escala con escolares junto con O.P. Kimball, administrándoles distintas dosis de sustancias yodadas. Tuvo detractores que intentaron parar el estudio extendiendo la idea entre la población de que el yodo era una sustancia venenosa. El proyecto se desarrolló entre 1917 y 1922. Sin entrar en detalles sobre el mismo, la conclusión fue que las sustancias yodadas prevenían la enfermedad. Estos trabajos tuvieron continuación y Marine asesoró otros que se llevaron a cabo en algunos países donde había zonas con bocio endémico. Marine sugirió que se añadieran compuestos yodados a la sal de mesa y a las aguas potables en las ciudades del interior en las que había déficit crónico de esta sustancia.

Marine clasificó las enfermedades del tiroides en dos grupos: hipotiroidismo (bocio endémico, mixedema) e hipertiroidismo (bocio exoftálmico)

Murió el 6 de noviembre de 1978.

Uno de sus trabajos fue “The relation of iodin to the structure of the thyroid gland. Arch. inter. Med., 1908, 1, 349-84, publicado junto con William, W.W.

Nota: Algunos autores dan como fechas de nacimiento y muerte 1880-1975.

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