William Cheselden (1688-1752), típico representante de la cirugía ilustrada
Tal día como hoy (19 de octubre), pero de 1688, nació en Somerby, Leicestershire, William Cheselden, conocido por su obra quirúrgica y anatómica.
Se formó en el St Thomas’ Hospital. Estudió anatomía con William Cowper (1666-1709). Fue “Bound Apprentice” en 1703 y se cualificó en 1710, año en el que fue admitido en la London Company of Barber-Surgeons. En 1712 fue fellow de la Royal Society. En 1713 publicó Anatomy of the Human Body, texto que llegó a ser muy popular a través de sus trece ediciones en inglés y no en latín. En 1718 fue contratado como cirujano ayudante en el St Thomas’ Hospital de Londres. Al año siguiente llegó a cirujano pleno en el mismo Hospital.
Otro de sus libros más importantes fue la exposición de conjunto Osteographia or the Anatomy of Bones (1738), que contiene cuidados y bellos grabados del esqueleto y de huesos aislados. Cheselden dejó St Thomas’ Hospital en 1738 para ir al Chelsea Hospital. Fue elegido examinador de la Compañía de Barberos-cirujanos. Jugó un papel destacado en la separación entre ambas profesiones. En 1745 se creó la Compañía de Cirujanos, que años más tarde sería el Royal College of Surgeons de Inglaterra. Cheselden también dio clases particulares de anatomía ya que la formación de los cirujanos era muy pobre en aquella época.
Uno de los problemas más frecuentes en su época fueron las piedras. La intervención quirúrgica para quitarlas producía frecuentemente graves consecuencias. La sección uretral o apparatus magnus de la familia Colot tuvo que abandonarse. Cheselen y John Douglas (1675-1742) idearon un procedimiento que consistía en practicar una incisión suprapúbica. Publicó su experiencia en la obra A Treatise on the High Operation for the Stone (1723). Más tarde describió una nueva litotomía mediante incisión perineal lateral. Su rapidez y la habilidad en realizar esta operación redujeron la mortalidad a menos de un ocho por cien. Su pericia le llevó a ser “primer litotomista” de los Hospitales Westminster, St George y St Thomas. Era tan rápido que quitaba una piedra en un minuto. Laín Entralgo tradujo la descripción que hizo Harvey Graham de la operación de Cheselden:
“El paciente era trasladado a la sala de operaciones. En un extremo de la mesa se colocaba, a unos tres pies de altura, una manta doblada varias veces. Dos ayudantes instalaban al paciente sobre esa manta; le hacían tenderse de espaldas y le ataban con destreza, de modo que tuviese las rodillas en alto y separadas entre sí. Uno dé los ayudantes introducía en la vejiga del paciente el staff, varilla delgada, provista de una ranura, y de extremo incurvado y romo. La varilla tenía nueve pulgadas de longitud. El segundo ayudante sostenía al enfermo en posición. En tanto, Mr. Cheselden preparaba cinco instrumentos de apariencia inofensiva, por el orden en que debía usarlos, se sentaba sobre un escabel y tomaba el escalpelo. Los dos ayudantes le miraban con atención. Su rostro estaba pálido, ansioso, tenso. Luego, los gruesos labios de Mr. Cheselden se apretaban casi imperceptiblemente. La hoja del escalpelo, afilada como la de una navaja, se hundía profundamente en una herida abierta bien a la izquierda de la línea media del periné. El ayudante que empuñaba el largo staff sentía cómo el infalible índice derecho de Cheselden buscaba y hallaba la punta del staff. El escalpelo cortaba en la dirección requerida, sostenido de modo que la segunda incisión, más profunda que la primera, corriese de abajo arriba. Mediante un hábil juego de manos, se pasaba entonces por la ranura del staff un largo cuchillete, a la vez que eran introducidas en la vejiga, hasta reunirlas con el staff y el cuchillo, unas pinzas romas. Las pinzas avanzaban lentamente, se abrían rápidas, dilatando los bordes de la herida, se cerraban luego, y extraían diestramente una gran piedra, blanca como el yeso. Piedra y pinzas se dejaban a un lado. Una aguja curva y ya enhebrada pasaba, veloz, por debajo de los vasos todavía sangrantes, y con dos dedos de la mano izquierda se evitaba el peligro del intestino. Una vez anudadas las ligaduras, se aplicaba a la herida un manojo de hilas. Mr. Cheselden se volvía, examinaba la piedra, y se acercaba luego a los estudiantes que habían presenciado la operación. Uno de ellos tenía en la mano un gran reloj:
-Un minuto y quince segundos, sir.
Sonaba un murmullo de aterrada admiración. Mr. Cheselden abandonaba la sala de operaciones para comenzar su ronda por la sala del hospital. Uno de los alumnos encargados del reloj anotó que Mr. Cheselden había realizado litotomías perfectas en cincuenta y cuatro segundos justos”
Cheselden realizó también una operación a un muchacho de la que estuvo pendiente casi toda Europa. Entonces existía mucho interés por el sensualismo, lo que agudizó la curiosidad por la función perceptiva. En lo que hace referencia a la visión se opusieron dos doctrinas. Una era realista y mecánica, heredera de Newton. La otra era idealista, continuadora de la obra de Locke. La teoría corpuscular de la luz constituía el fundamento último de la primera orientación realista de fisiología ocular. De los idealistas podemos mencionar a George Berkeley, quien publicó un ensayo sobre la percepción visual del espacio. Para éste, más empirista que Locke, las nociones relativas al espacio procedían de la experiencia visual y táctil y se elaboraban de forma paulatina en el curso de la vida. El caso era un chico de trece años, ciego de nacimiento, al que Cheselden le devolvió la vista. Pudo comprobar que era necesario un gran aprendizaje para adquirir las nociones sobre el espacio a las que antes nos hemos referido. Efectivamente, Cheselden ideó una iridectomía (incisión de la córnea y el iris) para el tratamiento de ciertos tipos de ceguera creando un pupila artificial.
Cheselden atendió a Newton de su última enfermedad. Entre sus amigos podemos mencionar a Alexander Pope y Sir Hans Sloane. Pope decía de Cheselden: “Haré lo que Mead y Cheselden aconsejen,/ para conservar estas piernas y preservar estos ojos”. A mediados de siglo también dio clases a John Hunter, igual que lo hizo Pott. Su principal discípulo fue Samuel Sharp (1700-1778).
Cheselden, pues, es el típico representante de la cirugía ilustrada. Los logros de este periodo fueron dos: la regulación anatómica del acto quirúrgico (operaciones regladas) y la aplicación reflexiva de la fisiopatología a la intervención del cirujano.
Cheselden murió el 10 de abril de 1752.

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