René Dubos (1901-1982) y la tirotricina

Tal día como hoy (20 de febrero), pero de 1901, nació René Dubos en Saint-Brice-sus-Forêt (Francia). Se le considera uno de los más notables científicos en la investigación de sustancias antibacterianas y un gran divulgador científico. Obtuvo el título de ingeniero agrónomo en 1921 en el Institut National Agronomique.

Tras una corta estancia en el Instituto Internacional de Agronomía de Roma (1923) como ayudante de dirección de una revista agrícola, dejó Europa para trasladarse a los Estados Unidos de América. Antes conoció a Lipman en un congreso sobre suelos que tuvo lugar en Roma en 1924. Éste trabajaba en la Estación Experimental de Nueva Jersey en la que Waksman era el director de la sección de microbiología de los suelos. Dubos le dijo si era posible trabajar allí y éste accedió.
Llegó a Nueva York en el otoño de 1924. No había ningún cargo para él, así que se dedicó a realizar trabajos menores de laboratorio y a preparar su tesis de doctorado. Sin embargo, tuvo la posibilidad de formarse con Waksman. Éste le propuso que estudiara los microbios que descomponían la celulosa.

Por esas fechas en el Instituto Rockefeller de Nueva York A.O. Avery estaba buscando un método que atacara al neumococo, bacteria que producía la neumonía. Una de sus características, igual que sucede con el bacilo de Koch, es que está acorazado contra la acción de los leucocitos. En este caso se trata de un polisacárido. Si se lograba destruir esta capa, los leucocitos podrían llegar al microbio patógeno.

Avery se interesó en los trabajos de Dubos y éste se integró en su equipo en 1927. Por entonces ya era doctor. Dubos sabía que no había microbios del suelo que tuvieran la capacidad de digerir la capa de polisacárido que protegía el neumococo, pero se le ocurrió que tal vez podía “enseñar” a alguno a hacerlo. Conocía el hecho de que algunos microbios podían sufrir un proceso de adapatación. Solicitó a Waksman muestras de suelo rico en microbios que colocó en varios recipientes. Se trataba de que, una vez acabado el alimento del suelo, se podía intentar que consumieran el polisacárido. Dejó pasar los días, se les acabó el alimento a los microbios y éstos comenzaron a debilitarse. Colocó entonces ciertas cantidades de capas de polisacáridos procedentes de neumococos del tipo III, el más mortífero de la treintena de variedades conocidas. La mayoría de microbios murieron, pero otros no; habían logrado utilizar el polisacárido. Para hacer la sustancia digestible segregaron una enzima. Con esta especie de “dieta”, los microbios comenzaron a multiplicarse.

Los trasplantó y los cultivó, generación tras generación, hasta lograr una cepa de microbios que tenían la capa del neumococo como su “dieta” natural. Se trataba después de aislar el enzima que segregaban. Cultivó el microbio en un medio líquido, después lo filtraba y posteriormente lo destilaba al vacío. Obtuvo así una sustancia que disolvía sin problemas la capa de los neumococos. Hizo pasar el residuo por una membrana ultrafina y estudió el material que la había atravesado y el que quedaba retenido, comprobando que la sustancia activa se encontraba en la membrana. La empapó con solución salina y consiguió separar los enzimas de la membrana y retenerlos en el líquido.

Se trataba de pasar a los estudios in vivo con ratones infectados con neumococo para ver la reacción. Comprobó que las cápsulas del microbio se disolvían y lo dejaban a merced de los macrófagos, que los rodeaban y destruían. Siguieron los experimentos y pudo observar que los enzimas tenían el mismo efecto en una infección avanzada.

Avery y Dubos comenzaron los experimentos encaminados a purificar el enzima para estudiar el mecanismo de acción y poder pasar a las pruebas clínicas. Mientras tanto Dubos pensó que la nueva sustancia podía ser eficaz con otros gérmenes gram positivos. Repitió todos sus experimentos utilizando una mezcla de estafilococos, de estreptococos y neumococos. Tras dos años de trabajo pudo aislar los microbios que mejor prosperaban a expensas de los tres tipos de microbios. Los identificó como Bacilli brevis, una bacteria común de la tierra. Sometió Dubos las bacterias aisladas a cultivos de estreptococos, estafilococos y neumococos. In vitro se veían atraídos por las bacterias del suelo. Al microscopio se podía observar que pronto desaparecían.

Siguieron después meses de trabajos para aislar la sustancia activa de las bacterias del suelo. Tras varios ensayos encontraron uno que conducía a un polvo blanco tras haber secado el precipitado al vacío y extraído la humedad. Era el año 1939 y Dubos la llamó gramicidina en honor al creador de la coloración gram. Con su colaborador D. Hotchkiss observó que en realidad el polvo estaba compuesto de dos sustancias distintas, la gramicidina y otro que llamaron tirocidina. A la sustancia madre se la denominó tirotricina, ya que el Bacillus brevis era miembro de la familia Tyrothrix.

Llegaron los experimentos in vivo. Tras varios ensayos observaron que la nueva sustancia era miles de veces más poderosa que las sulfamidas. Sin embargo, pronto surgió el primer obstáculo. La sustancia destruía los glóbulos rojos de la sangre, era hemolítica. Se centraron entonces en el tratamiento local, en las cavidades. Se probó en las úlceras y heridas infectadas. En la Clínica Mayo se trató con tirotricina a 93 pacientes con úlceras y heridas infectadas. En el 51 % de los casos el tratamiento funcionó muy bien, en el 31 % bastante bien, y en el 18 % fue un fracaso (había complicaciones y era difícil el tratamiento local). Se siguió con la recolección de casos. Funcionaba bien en heridas que hubieran terminado en gangrena y amputación, en los injertos de piel y en otras lesiones. Más tarde se comprobó que era excelente para las mastitis de las vacas, enfermedad bastante frecuente.

La tirotricina fue el primer antibiótico que mereció la atención de los clínicos. Aparte de esto, los trabajos de Dubos significaron una extraordinario avance en la búsqueda de nuevos antibiótcos.

Dubos fue profesor de medicina tropical en la Universidad de Harvard entre 1942 y 1944. Con el tiempo sus intereses se trasladaron a aspectos sociales y humanos. Entre sus obras podemos mencionar Bacterial and Mycotic Infections in Man (1948), Biochemical Determinants of Microbial Diseases (1954), Mirage of Health; Utopias, Progress, and Biological Change (1959), Pasteur and Modern Science (1960), Man, Medicine, Environment (1968), So Human an Animal (1968), Only One Earth (1972), Wooing of Earth (1980), and Celebrations of Life (1981). Alguna de sus obras fue traducida al castellano: Un dios interior (Barcelona, Salvat, 1988); Los sueños de la razón (México, FCE), Pasteur (Barcelona, Salvat, 1988), Elegir ser humano (Barcelona, Plaza y Janés, 1976), Un animal tan humano (Barcelona, Plaza y Janés, 1976), y Celebraciones de la vida (México, FCE).

Dubos ha contribuido al surgimiento de la conciencia ecológica. Según su opinión, sólo podemos enfrentarnos a los problemas medioambientales del mundo si consideramos los aspectos ecológicos, económicos y culturales de nuestro entorno más inmediato; la concienciación debe comenzar en la propia casa.

Murió el 20 de febrero de 1982.

Technorati Tags: , , ,

Comparte el artículo:Estos íconos enlazan con webs de marcadores sociales que permiten a los lectores compartir y descubrir nuevas webs.
  • del.icio.us
  • fresqui
  • Ma.gnolia
  • meneame
  • NewsVine
  • YahooMyWeb

Leave a Reply