Acceso abierto a los trabajos financiados por el National Institutes of Health

El Wall Street Journal publica un artículo que comienza de una forma que nos puede parecer extraña. Plantea el caso de que si su hijo tiene una enfermedad mortal y usted quiere estar al día sobre la investigación que existe sobre la misma, encontrará muchas dificultades. El acceso a las publicaciones científicas es caro y, por lo general, sólo se puede hacer desde las grandes instituciones que pueden costear los altos precios de suscripción.

El tema se hace todavía más extraño cuando se sabe que los resultados que se publican en esas revistas provienen de proyectos de investigación sufragados con fondos públicos. En la actualidad sólo el National Institutes of Health de los Estados Unidos destina 28.000 millones anuales a la investigación médica. Aparte está lo que aportan las Universidades, las donaciones que conllevan grandes beneficios fiscales, las fundaciones, etc. Así pues, el ciudadano costea con sus impuestos la investigación sin poder tener acceso a los resultados de la misma. Los científicos publican en revistas cuyos precios no dejen de crecer año tras año; una suscripción a un journal de tipo medio puede llegar a alcanzar los 3.429 dólares. Según el Wall Street Journal, el ciudadano no puede pagar dos veces por lo mismo. Como hemos visto en otros posts de este blog, la situación está en vías de cambiar.

El Congreso de los Estados Unidos ha ordenado que a partir del día 7 de abril los trabajos derivados de los proyectos de investigación que han sido sufragados por el National Institutes of Health (unos 80.000 anuales) pasarán a engrosar la base de datos pública PubMed y podrán ser consultados y leídos por cualquiera que disponga de una conexión a Internet con un intervalo de 12 meses desde su publicación.

El artículo menciona también el caso de la Universidad de Harvard que obliga a sus miembros a depositar una copia de sus trabajos en un repositorio público aparte de publicarlo en revistas, si es su deseo. Se refiere asimismo a la iniciativa de las revistas en red BioMed Central. Se trata de un lugar de edición independiente especializado en el acceso libre e inmediato a los trabajos de investigación biomédica revisados por pares. Cuenta con 186 revistas que incluyen títulos generalistas como Journal of Biology y otras más especializadas como Malaria Journal o BMC Bioinformatics. BioMed Central también ofrece otros servicios, algunos gratuitos y otros que requieren un abono o pago. Por ejemplo, del segundo caso, el acceso a revistas como Genome Biology. También dispone de un Open Repository, un servicio para lanzar, alojar y mantener repositorios institucionales para organizaciones. Las revistas de BioMed Central son seguidas por ISI y alcanzan pronto un impacto importante. Todos los artículos científicos publicados por BioMed Central se archivan de inmediato en PubMed Central de los Estados Unidos y en otros archivos internacionales (INIST, de Francia; Koninklijke Bibliotheek, de Holanda; Potsdam University, de Alemania; y UK PubMed Central, en el Reino Unido). Otra iniciativa es la Public Library of Science PLOS. Se trata de una organización sin ánimo de lucro de científicos y médicos comprometidos en convertir en pública la literatura médica y científica. Cuentan con un buen número de revistas. PLOS one es una innovación de PLOS; se dedica a organizar la comunidad de autores y de revisores no anónimos. Su intención es devolver el control sobre las publicaciones a la comunidad académica o científica.

Wall Street Journal dice que estas iniciativas no están reñidas con las forma en la que en la actualidad se mide la calidad de los trabajos que redunda en la valoración de los científicos y que les sirve para obtener financiación para sus proyectos. Es más, la forma de funcionar del acceso abierto podría mejorar mucho más este sistema o dar lugar a uno nuevo más adecuado a los tiempos actuales.

Por otro lado, el acceso abierto puede beneficiar a los países pobres y también será un revulsivo a las copias y plagios de los trabajos que sin control circulan por la red. Los ciudadanos podrán exigir a la comunidad científica que sus proyectos se traduzcan en resultados prácticos y se centren en problemas que afectan a la población en vez de derivar hacia temas muy concretos fuera de la realidad, cuyo único fin es engrosar los curricula.

Artículo del Wall Street Journal: Information Liberation, por Daniel Akst (7 de marzo, 2008)
Otros posts relacionados: Internet y los cambios en la publicación de trabajos científicos, Revistas científicas: Open access

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