Homenaje a Darwin de los estudiantes de medicina de Valencia (1909). Parte 9

Siguen los artículos en la prensa de la época que narran el acto homenaje a Darwin en el Paraninfo de la Universidad. Insertamos a continuación la primera parte de la reseña que ofreció El Radical el día 23 de febrero de 1909:

En la Universidad
Homenaje a Darwin

Gran expectación había producido la velada organizada por la Academia Médico-Escolar para conmemorar el centenario del nacimiento del gran Darwin, del insigne revolucionario de la Ciencia, que deshizo con fundamentos anatómicos y fisiológicos su teoría eminentemente racionalista sobre el origen de las especies.

Darwin fue algo así como propulsor de la Ciencia, que languidecía en la mitad del siglo XIX por admitirse como verdades inconcusas e indiscutibles, hipótesis sin más base que una simple tradición, de la cual no conserva la historia ningún hecho por no tener cabida la leyenda en ella.

Darwin trenchó muchas ideas anacrónicas; tuvo que luchar con obstáculos insuperables, le volvieron la espalda los que por su condición debieran haberle apoyado, y solo, sin más apoyo que su voluntad firme y su razón basada en la observación, le llevaron a anunciar su teoría, preconizándola en Ateneos y centros científicos desde donde se abrió paso, y al poco tiempo no era sólo Inglaterra, sino la humanidad entera la que canonizaba la nueva idea laica del gran apóstol de la Ciencia, Carlos Darwin, que venía a ser como el anatema contra la ignoracia y rutina de una sociedad que tenía el pensamiento puesto en la fe y rechazaba todo lo que fuese contrario al criterio estrecho de rancias doctrinas, sin más savia científica que el “Misterio”, único medio de “saber sin saber” las ideas imperantes y dominantes en la época, y que en el Misterio encerraban toda su virtualidad.

La Academia Médico-Escolar, en cuyo seno existen estudiantes de ideas progresivas, invitó para el actoa un catedrático ilustre, gloria españolas indiscutible, sabio psicólogo y pensador profundo, el rector de la Universidad de Salamanca, D. Miguel de Unamuno.

En Valencia había gran interés de escucharle, pues su nombre ocupa uno de los primeros lugares entre la intelectualidad española. Las conferencias que Unamuno dio en Madrid, Barcelona y otras poblaciones de importancia, las obras escritas por él, sus pensamientos divulgados en revistas españolas y extranjeras, hicieron que el Paraninfo de la Universidad fuese anoche pequeño para cobijar en numeroso público que acudió a escuchar a Unamuno.

El amplio local del Paraninfo y las puertas recayentes al patio, laterales y las de la terraza, se hallaban desde antes de las nueve de la noche atestadas de público, entre el que vimos lo más selecto de la intelectualidad valenciana. Gran número de personas tuvieron que marcharse en vista de que no les fue posible entrar en el local, ni oir tan siquiera al preclaro rector de la Universidad salmantina, entre ellos los diputadops radicales señores Soriano y Cervera, que acudieron al Paraninfo en el momento de empezar la velada.

A causa de la aglomeración nos fue imposible, igual que a otros periodistas, llegar a la mesa destinada a la Prensa; por ello no hemos de dar a nuestros lectores, con harto sentimiento nuestro, más que unas notas, por las que formarán un palidísimo concepto de la importancia que revistió el acto celebrado anoche.
Presidió el decano de la Facultad de Medicina, D. peregrín Casanova, quien tenía a su derecha al Sr. Unamuno y a su izquierda al Sr. Boscá.

Abierta la sesión, habló el ilustre catedrático de la facultad de Medicina, don Juan Bartual.

Explica cómo se inició en su espíritu la duda, precursora de nuevas creencias, y dice que contribuye al centenario de Darwin resolviendo algunas dudas respecto a la evolución.

“Desaparecieron –dice– las dudas de orden científico; quedan aún las que hacen referencia a la armonía de la doctrina aparentemente individualista con las corrientes del colectivismo”.

Añade que si el hombre, después de romper los tradicionales privilegios, puede considerarse como un elemento del organismo social, tienen que desaparecer los rencores y los odios, contribuyendo todos a la obra enorme de paz y progreso que el mundo necesita.

Termina diciendo que espera que la voz de Unamuno dará bríos a los estudiantes para combatir siempre en defensa de la verdad.

A continuación, el distinguido alumno de quinto curso de Medicina, Sr. Lucas, leyó un magnífico trabajo del catedrático de la facultad de Ciencias, Dr. D. Eduardo Boscá. En él relata la vida del gran revolucionario de la Ciencia, Darwin, y se hace un detenido análisis de su obra científica, estudiándola bajo todos los aspectos.

El trabajo del Sr. Boscá –que es uno de los mayores admiradores de Darwin–, por la sabiduría que encierra, por la claridad y concisión con que analiza la labor científica del sabio inglés y por la profundidad de los conocimientos que en él se vierten, causó honda emoción en el auditorio y consiguió llevar al ánimo de los oyentes el convencimiento absoluto de la verdad de las doctrinas del transformismo.

Al terminar la lectura el Sr. Lucas sonó un nutridísimo aplauso, que duró varios minutos, en honor del Sr. Boscá.

El decano de la facultad de Medicina, D. Peregrín Casanova, hizo presentación del Sr. Unamuno.

Elogió la labor emprendida por la Academia Médico-escolar para celebrar el centenario de Darwin; añadió que esta clase de espectáculos demuestra que queda vida en España, a pesar de haber estado aplastada años y años por el poder clerical.

A grandes rasgos expuso la doctrina de la evolución, desde Goethe a Darwin pasando por Lamarck.

Afirmó que todas las funciones naturales, sin excepción, son producidas por leyes invariables, inexorables y necesarias. “Hoy impera la ley de la evolución o transformismo, sustituyendo a la leyenda de la creación”.

Aplicó la doctrina de Darwin a las selecciones sociales, consignando que no siempre la selección determina progreso, puesto que hay selecciones regresivas; en este sentido citó la selección militar, que se lleva para la guerra a los más fuertes, dejando para la propagación de la especie a los enfermos, inútiles y débiles; presentó como caso de selección regresiva el celibato y la guerra.

Tuvo acerbas censuras para la falta de ilustración de nuestro país, y dijo que llevábamos como herencia un lastre de servilismo y esclavitud. “Añadid a la herencia –expresó– el hecho de que nuestra juventud está educada en congregaciones religiosas, que la enseñanza nacional está en un estado deplorable porque no prepara al hombre para las realidades de la vida, ni le enseña los derechos que tiene como hombre y como ciudadano; ved, además, cómo se instruye y educa a la mujer, y quedarán demostrados los tristes efectos de nuestras regresivas selecciones”.

Exhortó a los estudiantes a que apliquen los principios y leyes de la evolución y transformismo, fieles a las doctrinas del gran maestro.

Terminó dando las gracias a los que contribuyeron al esplendor de la fiesta, y en primer término, al sabio rector de la Universidad de Salamanca.

Grandes aplausos.

El Radical, 23 de febrero de 1909

(continuará en el próximo post)

Adorno

Tags Technorati: , , , ,

Comparte el artículo:Estos íconos enlazan con webs de marcadores sociales que permiten a los lectores compartir y descubrir nuevas webs.
  • del.icio.us
  • fresqui
  • Ma.gnolia
  • meneame
  • NewsVine
  • YahooMyWeb

Leave a Reply