Universitat de València > Licenciatura de medicina > Textos de José L. Fresquet

3.La medicina en el Renacimiento


3.7. La cirugía

Recordemos que en el tema anterior vimos que la cirugía bajomedieval experimentó un vigoroso impulso, que se prolongó a lo largo del Renacimiento.

En la mayor parte de Europa se mantuvo la separación entre los médicos y los cirujanos. Estos últimos tenían una formación artesanal, mientras que los primeros tuvieron formación universitaria y titulación. En Italia y en España, sin embargo, hubo cátedras de cirugía en las universidades dando lugar a lo que podríamos llamar "médicos-cirujanos" o médicos que se dedicaron a la cirugía al más alto nivel. Este hecho es explicable por el relieve que llegaron a alcanzar las universidades de estos dos países especialmente en lo que a anatomía se refiere.

Entre las figuras más destacables podemos mencionar a Giovanni da Vigo (1450-1525), médico que al final de su vida se dedicó a la cirugía. Publicó Practica in arte chirurgica copiosa (1514), tratado escrito con claridad y detalle, aunque de orientación galenista arabizada, que hizo que alcanzara una enorme difusión a través del casi medio centenar de ediciones. Se tradujo al castellano, alemán, inglés y francés. Junto con Guy de Chauliac, al que nos referimos en el tema anterior, constituyen las dos figuras de referencia durante la primera mitad del siglo XVI. Otro autor italiano fue Bartolommeo Maggi (1516-1552), que nació en Bolonia y ocupó la cátedra de cirugía de su ciudad natal, hasta que fue nombrado cirujano de cámara del papa Julio II, en cuyo ejército tuvo su única experiencia bélica.

Un tema muy discutido entonces fue el tratamiento de las heridas por arma de fuego. Se pensaba que se producía un envenenamiento por la pólvora. Maggi hizo pruebas, "experimentos", que, junto a la observación, descartaron este aspecto. Preconizó un tratamiento suave frente al que realizaban sus contrarios mediante cauterios. El español Andrés Laguna y el cirujano de los ejércitos españoles Daza Chacón conocieron de primera mano la cura de Maggi que no dudaron en admirar y aplicar.

Un cirujano no médico que introdujo novedades en la práctica quirúrgica fue el francés Ambrosio Paré (1509-1590). Fue cirujano militar del ejército de Francisco I. También aplicó el tratamiento suave de las heridas por arma de fuego y aplicó la ligadura vascular, entre otras cosas.

Ambroise Paré
Ambrosio Paré (1509-1590)

Otro tema debatido en la época fue el tratamiento de las heridas por arma blanca. Bartolomé Hidalgo de Agüero (1530-1597) preconizó su "via particular" (coaptación de los bordes de la herida, cura seca y cicatrización per primam) frente a la "vía común" (supuración provocada y cicatrización por segunda intención). Otro hecho a destacar del cirujano sevillano fue la defensa de su técnica apoyándose en sencillos datos estadísticos.

Un italiano, Gaspare Tagliacozzi (1546-1599) natural de Bolonia y profesor de cirugía de su Universidad, fue el que introdujo el procedimiento de la rinoplastia a la medicina. La técnica procedía de la India y fue propagándose entre algunos de forma más o menos misteriosa. Tagliacozzi la aprendió de Fioravanti, pero él la realizó durante muchos años comprobando los distintos aspectos de la intervención, especialmente los de la cicatrización y la sensibilidad. Publicó De chirurgia curtorum per insitionem (Sobre la cirugía de las mutilaciones por injerto, 1597). El texto no sólo se refiere a la cirugía restauradora de la nariz, sino también a la de los labios y las orejas. No obstante, la rinoplastia siguió siendo practricada por empíricos y la cirugía restauradora no estuvo bien vista, por lo general, hasta el siglo XVIII.

 

Grabado sobre la rinoplastia
Grabado del texto de Tagliacozzi,
"De curtorem chirurgia per insitionem,
libri duo" (1597). Universitat de València

Hubo más novedades. En lo que se refiere a las amputaciones se practicó la amputación precoz (Leonardo Botallo), incidiendo en lo sano del miembro, la disección de un colgajo cutáneo para cubrir el muñón (Maggi, Daza Chacón, Hans von Gersdorff) y la progresiva sustitución de la hemostasia por cauterio por la ligadura de los vasos (Paré, Juan de Vigo, Maggi, Daza, etc.) y el incipiente empleo de ésta para el tratamiento de los aneurismas (Daza Chacón y Jacques Guillemeau).

Se produjeron avances en el campo de la cirugía del aparato urinario. Los italianos introdujeron la incisión perineal y el francés Pierre Franco la incisión suprapúbica; los franceses también idearon la lateral. La dilatación de las estrecheces uretrales tuvo su gran clásico en el español Francisco Díaz.

En el terreno de la cirugía craneal (trepanaciones) destacaron varios cirujanos aunque lo hizo de forma especial el español Andrés Alcázar que tuvo muy en cuenta el aspecto instrumental así como el clínico.

En esta etapa comenzaron a constituirse dos especialidades quirúrgicas: la oftalmología y la obstetricia.

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